Cómo superar la cuesta de enero

Zła-historia-kredytowaConsultar la cuenta bancaria el 7 de enero puede producir un terror similar a subirse a la báscula cuando acaba la Navidad. Entre comidas, cenas y regalos, la cuesta de enero se ha echado encima, y en estos momentos muchos se estarán haciendo todo tipo de promesas para recuperar el equilibrio perdido, especialmente en la arcas familiares.

Aunque enero se identifica a menudo con un mes de sacrificios para compensar el elevado gasto navideño, también es un gran momento para diseñar un plan que nos permita mejorar nuestras finanzas personales a más largo plazo.

Desde Zaimo, hemos laborado una lista con ideas que nos ayudarán no solo a recuperarnos del shock de la cuesta de enero, sino también a vivir un año lo más tranquilo posible, sabiendo que nuestras finanzas están en orden.

 

  1. Diseña tu presupuesto: El objetivo de un presupuesto no es tanto prever con exactitud cada pequeño gasto que vamos a realizar, como contar con una guía a lo largo del año que sirva para no desviarnos demasiado. En este sentido, conviene identificar gastos fijos y variables, como por ejemplo las facturas mensuales del agua y la luz o los libros de los niños durante la vuelta al cole de septiembre. Una vez contemos con el presupuesto base, podemos incrementarlo para hacer frente a imprevistos o compras accesorias que queramos realizar.
  1. Establece tu objetivo de ahorro: De la misma forma que calculamos un presupuesto de gasto aproximado para cada mes, conviene hacer lo mismo con la cantidad que decidamos destinar a la ‘hucha’ de ahorro. Diseña un plan de ahorro, es decir, el que se adecúa a tu forma de vida, y busca maneras de motivarte para llevarlo a cabo mes a mes. En el ahorro, como en el gasto, hay que ser realistas para no caer en la frustración por no haber cumplido los objetivos. Por eso, antes de subir a la cima de una montaña, es mejor plantearse pequeños objetivos. Simples gestos como buscar y comparar marcas diferentes para los productos de la cesta de la compra o llevar siempre una lista al supermercado pueden suponer un ahorro significativo si no lo haces habitualmente.
  1. Sé previsor: Es recomendable que incluyas en tu presupuesto un fondo de emergencia para situaciones imprevistas, como perder el trabajo o una enfermedad. Lo importante de un presupuesto es que sea realista, es decir, de acuerdo con nuestros ingresos, pero también flexible, porque no podemos predecir el futuro con exactitud.
  1. Revisa las deudas: Si hemos solicitado varios créditos o estamos pagando compras a plazos, es recomendable hacer una lista y asegurarnos de que podremos pagarlos a tiempo. Es mejor esperar para pedir un nuevo crédito en caso de tener pagos pendientes. Encadenar préstamos puede ocasionar confusión respecto a los plazos de devolución y dejarnos en una situación difícil ante un nuevo imprevisto.
  1. Compra de forma responsable: Una de las tareas clave para cumplir los objetivos marcados es identificar los gastos prioritarios y diferenciarlos de los que pueden ser aplazados para otro momento. Enero nos lo pone difícil. Sin darnos tiempo a recuperarnos de la Navidad vienen las tradicionales rebajas, una buena oportunidad para encontrar productos con sustanciosos descuentos pero también de sobrepasar el presupuesto asignado. Por eso es importante acudir a ellas sólo si es por algo imprescindible.
  1. Controla los gastos habituales: El agua, la electricidad, el combustible y el transporte son las partidas de gasto más significativas para los hogares españoles, y por ello también en las que más podemos ahorrar a lo largo de 2015. Enero es un buen mes para revisar lo que estamos pagando en nuestras facturas del hogar y buscar proveedores alternativos que nos ofrezcan un precio más atractivo. De la misma forma, haz cuentas a menudo sobre lo que gastas en gasolina y compara cuánto podrías ahorrar utilizando formas de transporte alternativas, como el autobús, metro o tren. También puedes reducir tu gasto en ocio sin dejar de divertirte, optando por actividades que no impliquen grandes gastos, como visitar exposiciones gratuitas, ir a obras de teatro universitarias y ciclos de cine en centros culturales de tu localidad o practicar deporte al aire libre en vez de en el gimnasio.
  1. Haz un seguimiento de tus metas: Cumplir un plan es más fácil cuando nos marcamos pequeñas metas que si establecemos un objetivo a largo plazo. Por esta razón conviene revisar con frecuencia nuestra estrategia para comprobar que la estamos cumpliendo. Si necesitamos un pequeño incentivo, podemos diseñar un sistema de recompensas y, de esta forma, comenzar el año con un reto para toda la familia.
  1. Busca asesoría sobre tu plan financiero: El contexto económico actual de bajos tipos de interés ha hecho que fórmulas de ahorro habituales, como los depósitos, pierdan atractivo en favor de otras formas de inversión. Hay muchos instrumentos para mover nuestro dinero, desde renta variable a fondos de inversión de todo tipo. No obstante, no todos tienen por qué adecuarse a nuestros objetivos. Recibir asesoría financiera puede ayudarnos a diseñar un plan financiero personalizado y entender qué estamos  contratando para evitar sorpresas inesperadas en el futuro.
  • Haz reformas que te permitan ahorrar: Aunque a priori parece un nuevo gasto, destinar una partida en el presupuesto para realizar reformas también puede servirnos para ahorrar. Entre las reformas que tal vez quieras tener en cuenta figuran instalar ventanas con mejor aislamiento o sustituir electrodomésticos viejos por otros con menor consumo.
  • Revisa gastos innecesarios: Si no hacemos un seguimiento frecuente de las compras o suscripciones pagadas con tarjeta es probable que estemos realizando gastos superfluos de forma recurrente. Hazte con las últimas facturas mensuales asociadas a cada una de tus tarjetas y busca gastos que no sean necesarios en la actualidad o cuya cuantía podamos reducir.