El coste de ser alérgico

Existen muchos tipos de alergia pero la más frecuente y la más común es la rinitis alérgica. Una enfermedad que muchos piensan que apenas se trata o que no deja de ser una simple molestia con la que hay que convivir cada primavera pero que supone, según los datos de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (Seaic), un coste por paciente de 1.708 euros por año. Eso sí, el total de la cantidad no se va de manera completa en medicamentos o en pruebas. En torno a los 584 euros se corresponden con gasto farmacéutico o con recursos sanitarios, mientras que los otros 1.124 restantes son los costes indirectos; especialmente todos aquellos relacionados con las bajas laborales que implica esta enfermedad que afecta a algo más de un diez por ciento de la población en España; especialmente a un grupo de edad muy joven.

Las alergias primaverales son costosas para quienes las sufren. Ya no sólo por las molestias derivadas del propio padecimiento de una enfermedad sino, sobre todo, por las pruebas o tratamientos que hay que llevar a cabo para procurar paliarlas.

En España los departamentos de Sanidad de las distintas Comunidades Autónomas cubren en sus centros de salud o en sus centros de especialidades las pruebas de alergia. Cierto es que a veces las listas de espera son, en algunas de ellas, tan largas que muchos pacientes hartos de esperar deciden apostar por la medicina privada y, de este modo, ahorrarse esa larga espera antes de comenzar el tratamiento. En ese caso, el coste de la prueba de la alergia se incrementaría en torno a 100 ó 200 euros sobre el coste final anteriormente mencionado.

Pruebas

Y es que existen distintos tipos de prueba para poder determinar si una persona es alérgica y, sobre todo, para conocer con precisión y exactitud ante qué sustancia reacciona su cuerpo de manera extraña.

  • el-coste-de-la-alergiaLas pruebas cutáneas son las más comunes y las más conocidas por todos: se realizan a través de una punción que consiste en colocar una pequeña cantidad de las sustancias alérgenas sospechosas sobre la piel, generalmente el antebrazo, en la parte superior del brazo o en la espalda. Luego, se punza la piel para permitir que el alérgeno se introduzca bajo la superficie cutánea. El médico observa la piel minuciosamente buscando signos de alguna reacción, generalmente hinchazón y enrojecimiento del sitio. Los resultados se aprecian por lo general al cabo de 15 a 20 minutos y se pueden probar varios alérgenos al mismo tiempo. Este tipo de pruebas están especialmente recomendadas para determinar si existe alergia a los alimentos, alergias al moho, el polen, los animales y otras que causen rinitis alérgica y asma, alergia a la penicilina, alergia a venenos o para la dermatitis de contacto de tipo alérgico.
  • – En segundo lugar, estarían las pruebas de eliminación para verificar si hay alergias a los alimentos. Se realiza a través de una dieta de eliminación en la que se retiran los alimentos que pueden estar causando los síntomas durante varias semanas y luego se reintroducen lentamente mientras se observa a la persona a la búsqueda de cualquier signo de una reacción alérgica.
  • – Por último, también se pueden realizar exámenes o pruebas de sangre para medir la cantidad de anticuerpos contra la inmunoglobulina E para un alérgeno específico en la sangre. Este examen se puede emplear cuando las pruebas cutáneas no ayudan o no se pueden hacer.

Cifras

Las enfermedades alérgicas son una de las seis patologías más frecuentes del mundo según la Organización Mundial de la Salud (OMS); pudiendo afectar a más de un 20 por ciento de la población mundial. Muchos de los pacientes son niños o adolescentes que han de convivir con ella durante la mayor parte de su vida, puesto que se trata de una patología casi crónica, aunque siempre paliable con tratamiento farmacéutico y, en los casos más graves, con tratamiento hospitalario.

Las alergias, también llamadas reacciones de hipersensibilidad, son respuestas exageradas del sistema inmunológico (las defensas de nuestro organismo) al entrar en contacto con determinadas sustancias, llamadas alérgenos. Su aparición se recrudece en primavera, porque uno de los grupos de alérgenos más frecuentes son los pólenes, unas células reproductoras de las plantas que proliferan durante esta estación.

Reducir la alergia

La alergia al polen, la que provoca la anteriormente mencionada rinitis alérgica, es posible de combatir con el tratamiento adecuado. No es una enfermedad grave ni supone una amenaza para la vida, pero tiene dos características que le dan una gran relevancia socioeconómica: su alta prevalencia y el notable deterioro de la calidad de vida de quien la padece.

coste -de-la-alergiaPor eso, es posible llevar a cabo una serie de actuaciones preventivas que ayuden a mejorar la calidad de vida de quienes padecen esta enfermedad:

  • Evitar las salidas al campo y las actividades al aire libre los días en que la concentración de polen en el aire es elevada. Los niveles de polinización se pueden consultar en la web www.polenes.com.
  • Mantener las ventanas de la casa cerradas durante el día. Para ventilar una habitación son suficientes cinco minutos.
  • Proteger los ojos con gafas de sol y cubrir la nariz y la boca con una mascarilla los días de alta polinización.
  • Viajar con las ventanillas del coche subidas para evitar al máximo el contacto con el polen.
  • – Cuando se haya estado al aire libre, es recomendable ducharse y cambiar de ropa al llegar a casa.
  • – Usar filtro antipolen en el coche y purificadores de aire en casa para reducir la exposición al alérgeno.
  • No realizar ejercicio físico intenso en época de polinización para evitar episodios de asma.
  • No cortar el césped ni podar en días de polinización intensa.
  • – Cuando los síntomas de la alergia aparecen, consultar con el médico y evitar automedicarse.
  • – Es aconsejable pedir cita con el alergólogo y seguir un tratamiento integral enfocado a atacar la causa de la alergia.

Consejos sencillos, medidas de prevención, la mayoría de ellas de sentido común, que harán que nuestra experiencia primaveral no sea tan desagradable como las alergias quieren que sea. El coste de la alergia es cada día mayor para todos.