La vuelta al pueblo como opción en tiempos de crisis

Estrés, supervivencia, ganas de ampliar horizontes. Éstas han sido algunas de las razones que esgrimen la multitud de habitantes de las ciudades que han decidido en los últimos años volver al lugar de origen de sus ancestros como un modo de cambiar su forma de vida y conseguir, de esta manera, mejorar su bienestar. Se ha invertido la tendencia por la cual eran las personas mayores las que volvían al pueblo toda vez que se acababa su vida laboral en busca de un reducto de paz en el que pasar los últimos años de su vida, hoy en día son muchos los jóvenes que buscan una oportunidad laboral en el ámbito rural que les permita reconvertirse.

La crisis ha impactado principalmente en los dos nichos de edad que por volumen más han escogido volver al pueblo como solución alternativa a la falta de oportunidades. Estos dos grupos  objetivo son los mayores de 18 años hasta los 30, que acaban de salir al mercado laboral y que por ello no cuentan con experiencia, y los mayores de 40 que perdieron el trabajo y a los que las empresas se encontraban reticentes a ofrecer nuevas oportunidades. Pues bien, estos han sido los grupos que mayoritariamente han decidido volver al pueblo para emprender en él y crearse su propia nueva realidad.

Pero ¿qué hacen esos retornados cuando vuelven al ámbito rural?

Surgen múltiples opciones a la hora de volver al pueblo:

  • PuebloMuchos de los retornados al pueblo lo que hacen es reactivar las empresas que gestionaban sus padres o antepasados. Desde fábricas de quesos a antiguas posadas que llegan al mundo moderno de la mano de muchos jóvenes con formación, que le dan una nueva visión, una visión 2.0, a los negocios tradicionales. Tratan con mucho esfuerzo de reflotar algunas empresas que se habían estancado en el tiempo y que pueden ofrecer mucho a una sociedad actual que cada vez mira con más simpatía a todo lo que tiene que ver con el pueblo.
  • Se reintegran a los trabajos del campo. Ganadería y agricultura han absorbido a muchos de los parados de otros sectores, principalmente construcción, que vuelven a desarrollar las profesiones olvidadas que sus padres les enseñaron en una edad ya lejana o que simplemente no conocen.
  • Emprenden. Intentan darle una nueva visión a la empresa en el ámbito rural y abren tipos de negocio alternativos que les sirven como sustento. La mayoría se encuentran encuadrados en el campo de la hostelería, sector en el que destaca todo lo relacionado con el alojamiento rural y rústico. Pero también otros tipos de innovación empresarial que siempre suelen estar relacionados con el entorno natural en el que se desarrollan. Emprendedores que dan el primer paso y que hacen que crezca en valor la zona. Emprendedores que son un factor necesario para el crecimiento del ámbito rural.

A pesar de que el pueblo se trate de un concepto en el que viene implícito casi la definición de paraíso, no todo son facilidades a la hora de volver al campo. La convivencia con la naturaleza, la paz y tranquilidad de poder medir el paso de un tiempo, que en las ciudades parece que pase volando, o la posibilidad de conocer al prójimo son puntos favorables para la vuelta a los orígenes. A pesar de ello, tanto tiempo dando de lado a lo que durante muchos años fue el verdadero motor económico del país hace que sea mucho más complicado reactivar estas zonas del país y reconducirlas a los nuevos modelos de negocio. Sin embargo, nada es imposible y muchos valientes lo están intentando.

La ciudad, único lugar posible

Otros, sin embaCiudadrgo, han decidido seguir su lucha en las grandes urbes por considerar que es en las ciudades donde está el futuro. Y no les falta razón. Hay gente que no puede vivir sin el ruido de los coches, el ajetreo de los centros comerciales y sin una agenda con multitud de planes culturales a los que acudir. Una ciudad aporta mucho al crecimiento personal y, a pesar de los puntos negativos en su comparativa con lugares más tranquilos, tiene muchos favorables.

  • Facilidad de acceso a educación y sanidad-. Dos de los puntos más importantes relacionados con el bienestar de vida dentro de nuestra existencia son la sanidad y la educación. En el primer apóstrofe, una ciudad te acerca todo tipo de tratamientos de una manera rápida y de calidad, mientras que en un pueblo que no se encuentre cercano a una gran o mediana ciudad apenas contaremos con un consultorio local que no ofrece el mismo servicio. En lo que a educación se refiere, si es verdad que la libertad que los niños en un ámbito rural tienen hace que se desarrollen de una manera más natural, la oferta educativa y pedagógica de una ciudad hace que puedan desarrollar capacidades que en un pueblo se encuentran limitadas por la falta de instructores.
  • Privacidad-. La privacidad que ofrecen las grandes ciudades no se puede conseguir en un pueblo. En los pueblos se sabe todo lo que ocurre en las casas ajenas y eso hay personas que no lo soportan, entonces se refugian en el anonimato de las ciudades, en los que cada uno es un ente que apenas importa para los demás. Hay mucha otra gente para la que, sin embargo, esa falta de significado dentro de un todo les genera frustración y la sensación de no ser importantes dentro de una realidad social.
  • Mayores posibilidades laborales-. A pesar de la crisis los grandes focos de necesidades laborales se encuentran en las grandes ciudades. Los profesionales preparados tienen acceso a las grandes empresas para conseguir un puesto laboral. Mayor oferta y obviamente también mayor competitividad.

En definitiva que, ya apostemos por la ciudad o por el pueblo como el lugar en el que vivir durante los próximos años, nuestra apuesta debe ser en firme si lo que queremos es progresar en estos años de competencia total. Debemos elegir el hábitat natural que más nos llene sin necesidad de dejar todo en manos de la progresión económica, puesto que nuestra vida no debe estar basada únicamente en ello.