¿Mudarte o desplazarte cada día a clase desde otra ciudad?

Aunque la educación sea un derecho recogido en la Constitución, muchas familias no lo tienen fácil para costear el ingreso en la universidad de sus miembros más jóvenes. El Estado costea parte de la matrícula universitaria pero, aun así, el alumno debe pagar entre un 15 y un 25 % de su precio en el primer año, y asumir hasta el 90 o el 100 % en cuarta matrícula y posteriores.

Así las cosas, uno de los grandes dilemas para los universitarios que estudian en una ciudad próxima a la suya consiste en decidir entre dos opciones: mudarse o ir y volver a clase, cada día, en coche o en transporte público.

Ambas posibilidades presentan ventajas e inconvenientes, y en Zaimo queremos valorarlas contigo para que puedas escoger la alternativa que mejor te convenga en función de tu situación personal.

Mudarte a la ciudad en la que estudias tu carrera

La opción que se plantea más cómoda, a priori, es la de irse a vivir a la ciudad en la que se encuentra la facultad en la que estudias. Si optas por ella, deberás tomar una segunda decisión: escoger si vas a vivir en residencia universitaria, piso o habitación en alquiler.

Muchas personas recomiendan elegir una residencia el primer año, porque ayuda a conocer gente que se encuentra en tu misma situación y a integrarte mejor en el ambiente universitario. La mayor parte de las residencias, además, incluyen pensión completa y servicio de limpieza de habitaciones, por lo que no tendrás que preocuparte de cocinar, de hacer la compra ni de limpiar, y podrás centrarte exclusivamente en tus estudios. Como contrapunto, las residencias universitarias suponen la opción más cara de todas las que se presentan: sus precios se sitúan entre los 600 y los 1.000 euros al mes, en función de la ciudad, de las instalaciones y de los servicios que ofrezca.

Mudarte a la ciudad en la que estudias tu carreraPero si estudias en una ciudad cercana a la tuya y quieres mudarte a vivir allí, también puedes buscar un piso en alquiler. Existen estudios y apartamentos muy económicos, pensados especialmente para estudiantes y para trabajadores que viven solos. Disfrutarás de todas las ventajas que trae consigo la independencia: podrás marcarte tus propios horarios, mantener la casa como más te guste, invitar a quien te apetezca y cuando te apetezca… Y, todo ello, sin necesidad de darle explicaciones a nadie. En ciudades de tradición universitaria como Granada, Salamanca o Santiago de Compostela, podrás encontrar viviendas de este tipo desde solo 250 euros al mes. Eso sí, a esta cifra deberás sumar también la correspondiente a las facturas de luz, agua y conexión a internet, y contar también con el gasto semanal en alimentación.

Si prefieres compartir estos gastos, puedes buscar un piso en alquiler más grande y mudarte con varios amigos. De esta forma, los gastos serán menores mientras que las ventajas de vivir en tu propia casa seguirán siendo prácticamente las mismas. Sin embargo, debes tener en cuenta que convivir con otras personas en un mismo piso no siempre es fácil. Para evitar problemas, lo mejor es que os distribuyáis las tareas de la casa a comienzos de mes y tratéis de administrar, de la mejor forma posible, la parte que os ha tocado a cada uno. Alguna desventaja tenía que tener la independencia…

Ir y volver cada día a la universidad en transporte público

Si vives en una localidad cercana a la ciudad en la que se encuentra tu universidad, puedes plantearte ir y volver cada día en transporte público. Este tipo de ciudades suelen estar muy bien conectadas, así que no tendrás problema de horarios y podrás desplazarte con total comodidad. Además, suelen existir bonos de transporte con descuento para estudiantes, de forma que esta opción te resultará muy económica.

Otra de las ventajas de desplazarte desde tu casa a tu facultad en transporte público es que esto te permitirá seguir viviendo en casa de tus padres, por lo que contarás con su ayuda a la hora de preparar las comidas, de hacer la compra o de limpiar.

Como principal desventaja está el hecho de tener que estar sujeto a unos horarios y de pasar, cada día, una parte de tu tiempo en la carretera. Sin embargo, si te lo propones, puedes sacar un punto positivo de ello: y es que puedes dedicar este rato diario a repasar lo que hayas visto en clase esa misma jornada o la anterior, y así llevar al día tus estudios sin demasiado esfuerzo.

Desplazarse en coche a la universidad

Desplazarse en coche a la universidad Otra alternativa disponible consiste en ir y volver en coche desde tu localidad hasta la ciudad en la que estudies. Ofrece las mismas ventajas que la opción anterior pero a ellas se suma una muy importante: la libertad de horarios. Si eliges el coche para desplazarte, podrás calcular el tiempo que necesitas y salir de casa, cada día, a la hora más oportuna en función de tu horario de clase.

Una ventaja más es la enorme comodidad que ofrece, puesto que puedes coger el coche en la puerta de tu casa y desplazarte con él hasta el parking de tu propia facultad. En los días de lluvia o de frío invierno, pocas cosas se agradecen más.

Sin embargo, si eliges ir en coche cada día deberás contar con un gasto fijo en gasoil o gasolina que, muy probablemente, superará al coste del bono de transporte público.

Para reducir este desembolso, te proponemos compartir tus viajes diarios con otras personas que se encuentren en tu misma situación. De esta forma, además de disfrutar de una agradable compañía, podrás ir a clase desde tu propia ciudad por muy poco dinero. Para ello solo debes entrar en plataformas como BlaBlaCar, Carpooling o ¿Viajamos juntos?, publicar un anuncio en el que detalles tu trayecto y esperar a que otras personas se pongan en contacto contigo, o bien unirte tú a un viaje que ya esté programado.

Las alternativas entre las que elegir son muchas y, como ves, todas presentan sus pros y sus contras. Plantéate cual te resulta más oportuna en función de tus circunstancias y ¡mucha suerte con tus estudios!