¿Tributar en estimación directa o como sociedad mercantil?

La Reforma Fiscal ha traído consigo una serie de cambios para los autónomos españoles, que a partir del año que viene podrán elegir si quieren tributar como autónomos en estimación directa o como sociedad mercantil.

Todo es debido a la desaparición de los módulos 3, 4 y 5 de Autónomos, referentes a las actividades de fabricación y construcción, a las que ahora mismo se les aplica una retención del 1 %. Con la nueva reforma, este tipo de trabajos quedarán fuera de dicho sistema de tributación.

Sin embargo, a lo largo del ejercicio de 2015 se continuará tributando como hasta ahora: los cambios solo se aplicarán a partir del ejercicio de 2016. Hay tiempo suficiente pero es importante que quienes se vean afectados por la medida estudien, de cara al próximo año, si prefieren tributar como autónomos en estimación directa o si se constituyen como sociedad mercantil.

Los sectores a los que atañe la reforma

Autónomos: ¿Tributar en estimación directa o como sociedad mercantil?Las actividades afectadas por la nueva reforma fiscal son las siguientes:

  • Carpintería metálica y fabricación de estructuras metálicas.
  • Calderería.
  • Fabricación de artículos de ferretería, cerrajería, tornillería, derivados del alambre, menaje y otros artículos en metales n.c.o.p.
  • Los relacionados con la confección en serie de prendas de vestir y sus complementos, excepto cuando su ejecución se efectúe mayoritariamente por encargo a terceros y las que son ejecutadas directamente por la propia empresa, cuando se realice exclusivamente para terceros y por encargo.
  • Fabricación en serie de piezas de carpintería, parqué y estructuras de madera para la construcción.
  • Industria del mueble de madera.
  • Impresión de textos o imágenes.
  • Albañilería y trabajos de construcción en general.
  • Instalaciones y montajes excepto las relacionadas con fontanería, frío, calor y acondicionamiento de aire.
  • Instalaciones de: fontanería, frío, calor y acondicionamiento de aire.
  • Instalación de pararrayos y similares.
  • Montaje e instalación de cocinas.
  • Montaje e instalación de aparatos elevadores de cualquier clase.
  • Instalaciones telefónicas, telegráficas sin hilos y de televisión en edificios.
  • Montajes metálicos e instalaciones industriales completas, sin vender ni aportar la maquinaria ni los elementos objeto de instalación o montaje.
  • Revestimientos, solados, pavimentos y colocación de aislantes.
  • Carpintería y cerrajería.
  • Pintura.
  • Revestimientos con papel, tejido o plásticos.
  • Terminación y decoración de edificios y locales.
  • Trabajos en yeso y escayola.

Si tu actividad gira en torno a uno de estos sectores, párate a estudiar qué es lo que más te conviene como profesional de acuerdo a tus ingresos.

Como factor a tener en cuenta, mira bien cuál es tu facturación media. El método de estimación directa se podrá aplicar siempre que el importe de la cifra de negocios de todas las actividades que realices supere los 500.000 euros anuales en el año inmediato anterior, o bien cuando se hubiera renunciado a la estimación directa simplificada. Hasta la reforma, el límite se encontraba en 600.000 euros anuales, pero ahora se ha visto reducido en 100.000 euros.

¿Cómo calculamos el rendimiento de nuestra actividad?

Cuando tributamos por estimación directa podemos calcular nuestro rendimiento restándole los gastos registrados a los ingresos que genera nuestra actividad. Serían gastos deducibles aquellos derivados del alquiler del local, de los gastos del personal contratado y de aquellos servicios requeridos a profesionales independientes, las reparaciones o averías que puedan surgir, los suministros que necesitemos, los tributos deducibles como el IAE o el IBI, etc.

Los autónomos que tienen actividades empresariales de carácter mercantil y tributan por estimación directa deben llevar una contabilidad ajustada al Código de Comercio. Tendrán que tener al día los libros de registro de ventas y de ingresos, los libros de compras y de gastos y el libro de bienes de inversión. Así mismo, no pueden olvidarse de manejar un libro de registro de provisión y fondos.

¿Cuándo conviene constituir una sociedad mercantil?

Autónomos: ¿Tributar en estimación directa o como sociedad mercantil?La sociedad mercantil es aquella que está formada por dos o más personas y que tiene como fin obtener un beneficio a través del comercio de productos o servicios. Existen varios tipos de sociedad mercantil, en función del número de socios que la compongan y del capital aportado por cada socio. Las más destacadas son: la sociedad colectiva, la sociedad anónima, la sociedad de responsabilidad limitada y la sociedad comanditaria.

Pongamos el supuesto de que estamos pensando en llevar a cabo nuestra tarea junto con un socio. Dependiendo de si el socio es solamente accionista o si, además de ser accionista, es también trabajador, nos convendrá o no crear una sociedad mercantil. Y es que, en el caso de que el socio sea trabajador, podrá añadir como gasto deducible el importe bruto de su nómina, lo cual reducirá la cuota a pagar del Impuesto sobre Sociedades, mientras que si el socio solo es accionista nos perdemos este beneficio.

Además, algunos de los puntos positivos de crear una sociedad mercantil son:

  • Separamos el patrimonio personal del patrimonio de la empresa, haciendo más sencilla la gestión del negocio y su control económico.
  • Del punto anterior se deviene el hecho de que protegeremos mejor nuestro patrimonio personal en caso de que surjan problemas económicos durante el desarrollo de la actividad empresarial. De este modo, estaremos a salvo de vernos en situaciones en las que nuestro dinero personal corra peligro.
  • Tendremos un acceso más fácil a las subvenciones, puesto que muchas señalan como requisito imprescindible estar constituido como sociedad mercantil.

¿Cuándo es preferible mantenerse como autónomo individual?

Si no contamos con un socio accionista trabajador, como hemos explicado anteriormente, es probable que nos convenga trabajar como autónomos, en lugar de conformar una sociedad mercantil. Además, debemos tener en cuenta una serie de situaciones en las que nos compensa funcionar como trabajadores autónomos:

  • Cuando no tengamos claro el tiempo que vamos a mantenernos desarrollando la actividad, o si ésta la realizamos solo de manera esporádica. Así evitaremos papeleos innecesarios y nos encargaremos solo de lo esencial.
  • Cuando el volumen de ingresos que obtenemos con el desarrollo de nuestra actividad no sea demasiado alto y, por tanto, no nos resulte rentable establecernos como sociedad.
  • Cuando la actividad desarrollada conlleve situaciones que pongan en riesgo nuestro patrimonio personal, puesto que el empresario autónomo individual responde siempre con todos sus bienes.